Puertas Abiertas contó en una noticia del pasado 1 de febrero. cómo Aweis Ali tuvo un encuentro con Jesús en Somalia, un país del Cuerno de África. Tras su conversión, vivió siete años aislado de otros cristianos y perdió todo el apoyo de su familia y de su clan. Movido por la necesidad de comunión, el cristiano asumió un riesgo al buscar a una persona que compartiera su fe, pidiéndole que lo conectara con otros cristianos.
Quedó a la espera hasta que su contacto regresó con un joven llamado Liban. «Luego, Liban me contó que ella fue a orar para que Jesús revelara si yo era un cristiano genuino en busca de comunión o un espía que intentaba recopilar nombres e información para perseguir a la iglesia. Ella oró durante unos 20 minutos hasta que Dios confirmó que yo era confiable», relata Aweis.
Aweis y Liban unieron fuerzas y comenzaron a arriesgarse en la búsqueda de otros hermanos en la fe. Con el tiempo, ese esfuerzo dio fruto y la pequeña comunidad empezó a crecer. «Fue el momento más feliz que tuve desde que conocí al Señor», reconoce el cristiano.
Pero la pequeña iglesia doméstica que se formó se convirtió en blanco de violencia extrema. El grupo radical Al-Tahat Al-Islamiyah asesinó a Liban y, posteriormente, a otros miembros del grupo. En medio del dolor y el duelo, una visión trajo el aliento necesario para resistir: «No tengan miedo. No serán eliminados; no serán aniquilados. Algunos de ustedes permanecerán y se harán más fuertes».
El valle de sombra y la reconstrucción
La persecución fue devastadora y dejó a Aweis casi sin apoyo. «Perdí a casi todos mis amigos. No podía comer y perdí mucho peso. No podía dormir debido a las amenazas constantes y, espiritualmente, no estaba bien», confiesa sobre el período de mayor fragilidad.
Aweis tuvo que dejar el país. En otra nación, tuvo la oportunidad de cursar la carrera de Teología y aprendió de Tertuliano, primer líder de la iglesia en el Norte de África, que «la sangre de los mártires es la semilla de la iglesia».
Con el apoyo pastoral y los cuidados postraumáticos ofrecidos por Puertas Abiertas, Aweis logró levantarse nuevamente. Hoy utiliza su experiencia para fortalecer a otros, enseñando a los nuevos convertidos sobre la dura realidad que enfrentarán: «Cuando alguien acepta a Jesús, ya lo preparamos para la persecución. Le decimos cómo actuar con sabiduría, cómo ser sabio como la serpiente e inocente como la paloma».
Una vocación inquebrantable
Para Aweis, el riesgo de muerte es un elemento intrínseco de su caminar, pero no un impedimento. Su fuerza proviene de una entrega total: «Sabemos del riesgo, pero, si tienes una vocación, calculas el costo y sigues adelante. No te detienes, pase lo que pase. Jesús lo es todo para mí; tanto así que mi vida no tendría valor, no valdría la pena ser vivida si no lo tuviera».
Aweis no desea solo sobrevivir, sino que sueña con que la libertad religiosa sea una realidad tangible en la región del Cuerno de África.
«Mi visión para la iglesia somalí es que se convierta en una parte común y aceptada de la sociedad somalí. Que llegue el día en que no pierdas a tus hijos o a tu esposo o esposa por causa de tu fe. Un tiempo en el que el gobierno no te ponga en prisión por causa de tu fe. Quiero ver un día en que haya aceptación para la iglesia somalí».
Él concluye su testimonio con un llamado que demuestra la ausencia de amargura hacia sus opresores, enfocándose en su potencial de transformación: «Oren para que seamos más fuertes espiritualmente. Queremos que Dios abra los ojos de ellos. Saulo perseguía a la iglesia y luego se convirtió en Pablo. Estos perseguidores podrían llevar el evangelio por todo el Cuerno de África si siguieran a Jesús. Por eso, no tenemos ira contra ellos».
Foto: Aweis Ali perdió a casi todos sus hermanos en la fe, asesinados por yihadistas
Fuente: puertasabiertasal.org