«ORA POR TODO, DA TU MEJOR ESFUERZO, Y DÉJALE LOS RESULTADOS A DIOS».
Esta frase sintetiza la esencia de lo que yo vengo predicando hace tiempo: ¿Cómo someterse sabiamente a la soberanía de Dios?
Es un triángulo virtuoso. Oración, Acción y Fe en la Providencia de Dios.
Entender esto brinda el mejor remedio a la ansiedad. La ansiedad, en algunos casos puede ser sana: Estamos ansiosos por hacer felices a nuestras familias, o ansiosos por servir a Dios del mejor modo.
El problema es la ansiedad «pecaminosa» que deviene del temor y/o de la incertidumbre. Ese tipo de ansiedades son pecado delante de Dios. ¿Y por qué? Respuesta de la Palabra de Dios: «POR NADA ESTEIS AFANOSOS (ansiosos, es un sinónimo), sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús». Filipenses 4:6, 7.
Esto fue refrendado por el Señor en múltiples circunstancias. En el Sermón del Monte, Mateo cap.6, Jesús nos enseña que nuestro Padre Celestial conoce nuestras necesidades y tiene cuidado de ellas. Si Dios cuida de cosas sencillas como la hierba, las flores y los pájaros, ¿no cuidará también de las personas que han sido creadas a su imagen? En vez de preocuparnos por las cosas que no podemos controlar, debemos «buscar primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas (las necesidades de la vida) os serán añadidas».
Podemos mostrar otro par de enseñanzas que han sido fundamentales para sobrellevar los momentos de pruebas y dificultades: Cuando los discípulos están en la barca y se desata la tormenta. (Mateo 8:26) Él les dijo: «¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. HOMBRES DE POCA FE». La falta de Fe es la promotora principal de las ansiedades.
Y esta otra que es maravillosa: Está relatada en Mateo 14 del 27 al 31. Jesús lo llama a Pedro para que vaya a él caminado sobre las agitadas aguas, y en medio de una especie de vendaval. Y Pedro fue hacia Él. Y caminó sobre las aguas. De pronto, vio a su alrededor, vio las aguas revueltas y el viento, y en ese instante comenzó a hundirse, y cuando el Señor lo toma de la mano para evitar que se hunda, le dice ¿Por qué dudaste? Aquí hay una extraordinaria metáfora, ¿Qué son las circunstancias y dificultades de la vida, sino aguas agitadas y vientos borrascosos? Todos los días debemos de un modo u otro enfrentarnos a ellos. Pedro caminó por sobre las adversidades, mientras…mientras tuvo sus ojos firmemente enfocados en Jesús. Y cuando dudó, cuando desenfocó su atención y la quitó del rostro del Señor, para ponerla en su situación… Allí comenzó a hundirse. IRREMEDIABLEMENTE.
Por lo tanto, es muy claro, que: hay que orar, cada día y ante cada tarea. Luego poner lo mejor de nosotros en nuestro trabajo, en nuestro cometido, y confiar. No dudar que con el Señor seremos capaces de caminar sobre toda adversidad y que, para los hijos de Dios, nunca caerá un cabello de sus cabezas, que Él no haya permitido. Jesús no nos prometió una vida sin tribulaciones, por el contrario, Él dijo: «En el mundo tendréis aflicción» y de inmediato agregó: «pero confiad, yo he vencido al mundo».
Y en el mismo momento dijo: «Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz» (Juan 16:33) La clave es EN MI. Romanos 8:37 «Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó». «Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo» (1 Corintios 15:57). En Él. Fuera de Él nada somos, y nada está garantizado, excepto tribulación, dolores, temores y ansiedades.
«Busquemos de todo corazón a Dios mientras pueda ser hallado». (Isaías 55:6)
Fórmula de la solución a todos nuestros problemas: ORACIÓN – TRABAJO DURO – CONFIANZA EN DIOS. Los saludo con la PAZ de Nuestro Señor.

Por Dr. Raúl Radakoff, Capellán Director General del PRESBITERIO DE CAPELLANES ARGENTINOS.
Docente, empresario y diplomático. Experto en Relaciones internacionales y Comercio Exterior. Actividades que ejerció en paralelo con su ministerio cristiano, desde que fue ordenado como pastor en la Iglesia Evangélica de Wilde en 1989. En el 2001 visitó Serbia, la tierra de sus ancestros, y comenzó su tarea como misionero hasta el fin del 2012. En 2010, recibió su primer reconocimiento como Capellán de parte de una institución radicada en EEUU. Y desde allí inició un nuevo llamado del Señor, el cual fue, levantar una organización de capellanes en Argentina. Desde el año 2015 es fundador, presidente y director general del Presbiterio Argentino de Capellanes. Obtuvo grados académicos como Magister en Historia y en Humanidades, y sendos doctorados en Teología, Filosofía de la Religión, Capellanía y DDHH, Religiones y espiritualidades (Vgr. Religiones comparadas). Es autor de dos libros de texto: ‘Manual de Formación del Capellán’ y ‘Manual de Formación del Comisionado en DDHH’. También ha sido autor de múltiples trabajos sobre distintos aspectos de la vida cristiana y la política internacional, vista desde el conocimiento bíblico.
Foto de Karola G: https://www.pexels.com/es-es