El Sello

Buenos Aires, lunes 19, octubre 2026 |
El tiempo - Tutiempo.net

LA PELEA POR LA FUENTE

9 de octubre de 2026

👁‍🗨

308152

¿Quién gobernará el mundo… y quién gobernará nuestro corazón?

Hay preguntas que parecen pertenecer al futuro, pero en realidad ya comenzaron.

¿Hasta dónde llegará la inteligencia artificial? ¿Qué recursos necesitará el mundo para sostener semejante desarrollo? ¿Quién controlará esos recursos? Y quizás la pregunta más profunda: ¿Qué estaremos dispuestos a entregar para tener más poder?

Vivimos rodeados de tecnología. La inteligencia artificial puede ayudarnos a estudiar, trabajar, escribir, buscar información y resolver problemas. Y no hay nada malo en utilizarla. El problema aparece cuando la herramienta deja de ser herramienta y comienza a convertirse en nuestra fuente.

Una herramienta está en nuestras manos. La fuente gobierna.

Y esta pregunta se vuelve cada vez más importante cuando pensamos en el futuro. El mundo que se viene propone nuevas maneras de vivir a través de la tecnología: más velocidad, más información, más automatización, más conexión, más inteligencia y quizás una vida cada vez más asistida por máquinas.

La tecnología puede intentar construir una nueva manera de vivir desde afuera. Pero acá aparece algo que me parece extraordinario. Hace dos mil años, Jesús vino a ofrecer algo completamente diferente. Jesús no vino simplemente a mejorar nuestra vida exterior. No vino solamente a enseñarnos nuevas conductas. No vino a darnos una nueva tecnología para vivir. Jesús vino a impartir su propia vida en nosotros. Y esa diferencia cambia todo.

La tecnología trabaja principalmente sobre lo que podemos hacer. Cristo trabaja sobre lo que somos.

La tecnología puede procesar información. Cristo transforma desde adentro. La tecnología puede ayudarnos a construir el futuro. Cristo vino a convertirse en nuestra vida. Por eso Pablo pudo decir: «Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí». Gálatas 2:20

No dice simplemente: «Aprendí de Cristo». Dice: «Cristo vive en mí».

Ahí está el centro. No se trata solamente de intentar imitar a Jesús desde afuera. Se trata de que su vida comience a fluir desde nuestro interior hacia nuestra manera de vivir.

Que Cristo fluya en nuestra manera de hablar. En cómo tratamos a nuestra familia. En cómo respondemos frente a una dificultad. En cómo perdonamos. En cómo trabajamos. En cómo tratamos a quien piensa diferente. Porque cuando la vida de Cristo está dentro, tarde o temprano comienza a manifestarse afuera.

Jesús utilizó una imagen extraordinaria: «De aquel que cree en mí, de su interior correrán ríos de agua viva» Juan 7:38. Ríos. No una vida estancada. No una fe solamente de palabras. No una experiencia encerrada dentro de nosotros. Una vida que fluye. Y acá aparece nuevamente la pelea por la fuente. Desde Génesis encontramos al ser humano intentando vivir independientemente de Dios. Babilonia nos muestra al hombre construyendo, organizando y buscando poder. Y en el desierto, Satanás le ofrece a Jesús los reinos del mundo a cambio de adoración.

Cambian las épocas. Cambian las herramientas. Cambian las tecnologías. Pero la pregunta por la fuente sigue siendo la misma. ¿Quién gobierna? ¿De dónde estamos viviendo?

Porque podemos construir una vida extraordinaria por fuera y estar completamente secos por dentro.

Podemos tener millones de datos y no tener sabiduría. Podemos estar conectados con todo el mundo y sentirnos desconectados de nosotros mismos. Podemos tener respuestas para casi todo y seguir sin saber quiénes somos.

Información no es lo mismo que vida.

Y por eso la cruz ocupa un lugar central. La cruz no fue simplemente el lugar donde terminó la historia de Jesús. La cruz fue el camino por el cual Dios abrió el camino hacia una nueva vida.

Cristo murió, pero la historia no terminó allí.

La vida que estaba en Cristo comenzó a ser impartida a aquellos que creen en Él. Por eso el Evangelio no consiste solamente en recibir instrucciones para vivir mejor. Es recibir una Vida que no podíamos producir por nosotros mismos. Pablo lo expresó de esta manera: «Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios». Gálatas 2:20

Entonces cambia la pregunta. Ya no es solamente: ¿Qué puedo hacer para Dios? Sino: ¿Qué está haciendo Cristo en mí? Porque el fruto no se fabrica. El fruto aparece cuando hay vida. Jesús dijo: «Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto» Juan 15:8

El fruto es la evidencia de la fuente. Si Cristo es nuestra fuente, su vida comienza a expresarse.

El amor comienza a reemplazar la indiferencia. El perdón comienza a ocupar el lugar del resentimiento. La humildad comienza a desplazar el orgullo. La fe comienza a vencer el miedo.

No porque nosotros fabriquemos artificialmente esas cosas, sino porque la vida de Cristo está fluyendo desde adentro.

Y quizás ahí esté uno de los grandes contrastes del tiempo que nos toca vivir. El mundo se prepara para construir una nueva vida desde la tecnología. Cristo, hace dos mil años, vino a impartir una nueva vida desde su propio interior al nuestro. Una se construye desde afuera. La otra nace desde adentro. Una depende cada vez más de lo que podemos crear. La otra depende de una Fuente que ya existe: Cristo.

Por eso no se trata de demonizar la tecnología.

La inteligencia artificial puede ser una herramienta extraordinaria. Podemos utilizarla, aprender de ella y aprovechar sus posibilidades. Pero una herramienta nunca debería ocupar el lugar de la Fuente.

Porque podemos tener la tecnología más avanzada de la historia y seguir teniendo la misma necesidad que tuvo el ser humano desde el principio: Necesitamos vida. Y Jesús dijo: «Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia». Juan 10:10

Entonces quizás la gran batalla del futuro no sea solamente entre el hombre y las máquinas. La verdadera pregunta sigue siendo: quién será la fuente.

Podemos conquistar el mundo exterior y perder la batalla interior. Pero cuando Cristo se convierte en nuestra Fuente, su vida comienza a fluir en nosotros y, a través de nosotros, hacia otros.

Por eso la pelea por la fuente no empieza afuera. EMPIEZA DENTRO DE NOSOTROS.

Y quizás la pregunta que realmente define nuestro futuro no sea: ¿Quién gobernará el mundo?

Sino: ¿QUIÉN GOBIERNA MI CORAZÓN? Porque al final, no se trata solamente de qué futuro construiremos, sino de qué vida llevaremos dentro mientras lo construimos.

Imagen de chatgpt.com: Entre dos caminos: la fuente de la elección.

Leandro Jesús Oviedo

Es comunicador, escritor y orador, con una vocación clara: inspirar a la generación actual a conocer y servir a Dios en todas las áreas de la vida. Fue ordenado como evangelista por sus apóstoles Sergio y Liliana Galetto del Ministerio Fuente de Vida. Es autor de los libros: “Descubre quién eres”, “El Café de cada día” y “El Poder de la Inspiración”. Conduce en redes sociales el programa “Entrelazados”, donde entrevista líderes de América y Europa con el propósito de ver unido al cuerpo de Cristo. Es conductor de “Afectados”, programa radial que se transmite por Radio Mitre (Cañada de Gómez). Comparte su podcast titulado “Más Profundo” ofreciendo reflexiones enriquecedoras para el alma. Leandro vive en San Genaro (Santa Fe, Argentina) con su esposa Elisabet y sus hijos Theo y Zoe. Su pasión por seguir a Cristo se refleja en su compromiso de compartir un mensaje transformador y edificante.     

leandrojesusoviedo@live.com.ar     

/leandrojesusoviedo          /leandrojesusoviedo

Compartir