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El músico y compositor argentino FERREYRA, presenta su nuevo lanzamiento: «No más guerras»

12 de octubre de 2026
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El músico y compositor argentino FERREYRA, radicado en España presenta su nuevo lanzamiento: «No más guerras».

GIDP. Tu historia en la música tiene un capítulo muy importante por haber sido el fundador y líder de la influyente banda de rock cristiano Jehuel. ¿Qué significó para vos haber sido el referente de aquella banda y qué recuerdos conservás de esos años?

Jehuel fue una etapa muy importante no sólo en mi carrera musical sino también en la vida de la gente que nos rodeaba en aquella época y, por supuesto, en cientos de jóvenes que se identificaban con nuestra música, estilo un poco atípico y rebelde para el contexto cristiano que ofrecíamos pero con la genuinidad y el sello característico que nos impulsó a hablar de Dios en un lenguaje más urbano, callejero y adaptado al contexto social. Nuestra estética no caía bien en todos lados pero atraía cada vez más a jóvenes que buscaban a Dios sin los prejuicios y los estándares que imponía la institución en aquella época y hasta hoy.
Si me tengo que quedar con algo, me quedo con los amigos que supimos hacer en esa etapa, los contactos que aún hoy conservo de aquellos años, me quedo con los cientos de jóvenes que llegaron a un evento cristiano por primera vez porque les “cabía” la onda de Jehuel, me quedo con la experiencia que pude obtener en todos esos años haciendo música y recorriendo prácticamente todo el país.

“Jehuel nos impulsó a hablar de Dios en un lenguaje más urbano, callejero y adaptado al contexto social. nuestra estética no caía bien en todos lados pero atraía cada vez más a jóvenes que buscaban a Dios sin los prejuicios y los estándares que imponía la institución en aquella época y hasta hoy».

Guardo un especial cariño a gente que nos dio su apoyo cuando nadie apostaba por ese proyecto y que al final creció hasta el punto de grabar varios discos y llegar a la MTV, a todas las tiendas de música del país en esa época y tengo recuerdos y anécdotas imborrables.
Hasta Las Manos, el disco que nos llevó a ser populares y entrar en la movida del rock argentino, nos dio crecimiento profesional y una experiencia invaluable para lo que luego vendría. Superstar sin duda fue el álbum que nos abrió las puertas del mercado general y le tengo un especial cariño a todas esas canciones.

GIDP. Entre 1999 y 2009, Jehuel construyó una trayectoria significativa dentro del rock cristiano. Mirando aquella etapa con cierta distancia, ¿Qué sentís que te dejó como músico, compositor y persona?

Sobre todo la experiencia como músico y compositor es lo que hoy puedo usar como un puente para subir otro escalón y seguir creciendo a partir de lo que ya fui capaz de crear. Intento superarme día a día y aunque dicen que las etapas no se repiten con la misma intensidad que las originales, yo disfruto de lo que soy ahora, uso aquella época como un trampolín para escribir mejores canciones y aportar la misma esencia pero más maduro y experimentado. He aprendido lo que debo hacer y lo que no debo hacer. He aprendido a decir un poco más que “NO” y enfocarme en lo verdaderamente importante.

GIDP. En 2013 te radicaste en España junto a tu familia. ¿Cómo fue comenzar una nueva vida lejos de Argentina y qué desafíos representó ese cambio?

Mudarme a España fue un desafío grande, muchas expectativas pero mucho miedo e incertidumbre de no saber que pasaría. Si bien había estado antes en España haciendo pequeñas giras y cantando, pero el miedo a no prosperar siempre está. Jehuel ya no existía, la banda se había disuelto y tenía que pensar y decidir cómo encarar mi vida musical. Durante muchos años me dediqué a hacer música congregacional para aportar mi granito de arena a la comunidad evangélica. Eso me abrió puertas impensadas para mí, cosas que con Jehuel no había logrado se empezaron a dar. Viajar a diferentes países como Inglaterra, Dinamarca, Italia, Austria, Alemania, Republica Checa, Estados Unidos, Colombia, Brasil, Ecuador, Perú y más de 20 países para cantar, era algo que hasta entonces no había experimentado.
Hubo unos años en los que tuve que parar, dejar la música por un tiempo porque me estaba saturando.
Fue entonces cuando en 2023 intentando retomar mi esencia, sentí que era momento de volver al Rock, de volver a escribir canciones que lleguen de una forma diferente a personas que necesitan un mensaje traducido, que necesitan conocer una persona que hace música pero que vive de otra forma y pensé: Por qué no rescatar algunas canciones de Jehuel, modernizarlas y agregar otras inéditas que tenía dando vueltas en la cabeza y así retomé mi carrera musical como solista bajo el nombre artístico “FERREYRA”

“Mudarme a España fue un desafío grande, muchas expectativas pero mucho miedo e incertidumbre de no saber que pasaría. Si bien había estado antes en España haciendo pequeñas giras y cantando, pero el miedo a no prosperar siempre está». 

GIDP. Luego de tu historia como un ex Jehuel, retomaste en España tu faceta como cantautor solista bajo el nombre FERREYRA. ¿Qué encontraste en esta nueva etapa que quizás no habías podido expresar anteriormente?

En esta etapa soy más YO, si bien en Jehuel yo era quien componía las canciones pero siempre en un grupo quieras o no, están las opiniones y aportes de los demás integrantes, incluso hay canciones que nacían en los ensayos. En esta etapa soy 100% yo. es mi universo, es mi cabeza, es lo que pasa por mi corazón, son mis sentimientos, con todo lo bueno y todo lo malo que eso implique. Por eso lo considero una etapa más genuina, más honesta, más personal, más vulnerable y humana.

“Sentí que era momento de volver al Rock, de volver a escribir canciones que lleguen de una forma diferente.”

GIDP. Tu propuesta fusiona elementos del rock nacional argentino con influencias de bandas españolas. ¿Cómo fue construyendo FERREYRA ese sonido propio?

El Sonido de FERREYRA aún está en construcción, no me quiero cerrar a un estilo en particular porque no solamente me gusta el rock nacional, también me gusta fusionar estilos, mezclar un poco el pop, algo de elementos electrónicos, me gusta experimentar aunque todavía falta para que la gente pueda escuchar esos experimentos. Por el momento sigo fiel al estilo que me caracteriza, ese rock cancionero con estribillos sencillos, pegadizos y que se quedan sonando en la mente. Parte de ese sonido se lo debo a la gente que ha colaborado con mis proyectos como Pepe Cuéllar quien ha grabado todas las guitarras del próximo disco que viene en camino y los arreglos que hemos trabajado tienen mucho de mi pero el sonido y el aporte del productor marcan mucho el sonido final.

“En esta etapa soy 100% yo. Es mi universo, es mi cabeza, es lo que pasa por mi corazón, son mis sentimientos, con todo lo bueno y todo lo malo que eso implique. Por eso lo considero una etapa más genuina, más honesta, más personal, más vulnerable y humana».

GIDP. Desde “Inúndanos con Tu Presencia” (2013), pasando por el EP (2018) y “Mis Canciones de Habitación” (2021), hasta llegar a “Sin Palabras” (2026), se percibe una evolución. ¿Cómo describirías ese recorrido musical?

Es un material que intento depositar en las manos de las personas que necesiten una conexión y concentración para poder hablar con Dios de una forma personal tal como lo he descubierto yo. Me ha pasado que encontré mi propia forma de comunicarme con Dios y en mi caso es a través de la música, la reflexión, los sonidos y eso intento reflejar en cada álbum que he publicado.
“Inúndanos” aporta varias canciones congregacionales muy profundas, fue un álbum que me abrió puertas en Europa y Estados Unidos. Sin embargo “Mis Canciones de Habitación” fue grabado en plena pandemia, en un estudio con un piano acústico. Mi voz, tiene un alto sentido de intimidad y una honestidad brutal porque cada canción es mi oración personal, mi vulnerabilidad y mi necesidad de Dios a solas en una habitación. Por último, “Sin Palabras” es el hermano del álbum anterior solo que esta vez no hay letra sino que me dejo llevar por las melodías, los ambientes y los sonidos para poder conectar, apagar las distracciones y hablar con Dios.

GIDP. Muchas de tus canciones tienen un fuerte componente autobiográfico. ¿Necesitas vivir determinadas experiencias para poder transformarlas después en canciones?

En general sí, escribo mucho sobre mí y lo que me pasa, pero últimamente estoy aprendiendo a componer de otra forma, a escribir historias ajenas y también a imaginarme donde no hay historias pero hay un halo de inspiración y veo que puede surgir una canción que puede ser inspiradora para otra persona. Eso me está resultando muy divertido y entretenido.

GIDP. A mediados de 2025 presentaste el sencillo ‘Pequeña Estrella’. ¿Qué historia y qué emociones hay detrás de esa composición?

“Pequeña Estrella” es la canción que compuse para mi Hija Jazmín. Mi única hija mujer, la primogénita. Si bien la canción se narra como si fuera pequeña pero la realidad es que no la escribí hasta que ella cumplió 15 años. Fue ahí cuando me di cuenta de que estaba creciendo muy de prisa y quise volver a recordarla cuando era niña, viajando en el tiempo a través de una canción. Es muy especial porque la escribí solo para ella, no tenía planes de publicarla pero creo que canciones así merecen ser escuchadas y creo que es una buena dedicatoria para todos los que tienen una hija mujer, no pueden dejar de escucharla, dedicarla y pensar en vuestras hijas tengan la edad que tengan.


GIDP. El tema ‘Esos que nunca se van’ lo has presentado en diciembre de 2025, ¿En quién o quiénes fue inspirado, cómo nació esta canción? Y si fue un recuerdo de tu vida: ¿Qué significó convertirla en música?

Es una de mis canciones favoritas, a los autores nos gustan todas nuestras canciones pero esta tiene algo especial porque es una canción de agradecimiento en medio de la tristeza, tiene ritmo pero mucha nostalgia a la vez que buena vibra.
La escribí en parte cuando falleció mi padre, comencé a escribirla y tiempo más tarde la acabé de escribir pensando no solamente en mi papá que ya no estaba sino en todas esas personas que de una u otra forma guardan recuerdos y agradecimiento con esos seres queridos que ya no están entre nosotros. Un amigo que partió, un hijo que se fue, una madre que ya no está, pero que nos dejan recuerdos bonitos, enseñanzas y experiencias que nos arrancan una sonrisa. “Esos que nunca se van” habla de los recuerdos que perduran para siempre aunque esa persona ya no está. Son esos que nunca se van.

GIDP. En septiembre de 2026 presentas ‘No más Guerras’, una canción con un título muy subjetivo. ¿Cuándo nació la necesidad de escribir esta canción? ¿Tiene relación con las batallas personales?

Hay guerras que no aparecen en los mapas. No tienen fronteras, ejércitos ni campos de batalla y, sin embargo, pueden dejar heridas mucho más profundas que cualquier otro enfrentamiento. Son las guerras que ocurren dentro de una familia, entre amigos, en una pareja o entre personas que alguna vez se quisieron profundamente. De eso habla “No Más Guerras”.
Nace de una experiencia familiar real y de una necesidad: transformar una situación dolorosa en una canción capaz de hablar de algo que, de una manera u otra, todos hemos vivido.

A veces las grandes batallas comienzan con una discusión. Con un interés enfrentado. Con un ego que no sabe ceder. Con una mentira que abre una grieta. Con una traición. Con una herencia que termina dividiendo a quienes compartieron una vida. Con palabras dichas en el momento equivocado que, poco a poco, levantan muros entre personas que alguna vez estuvieron del mismo lado.
Utilizo la metáfora de la guerra para hablar precisamente de eso: de esas pequeñas y grandes batallas cotidianas que terminan convirtiendo a personas que se quisieron, en adversarios.

La idea nació de una pregunta tan sencilla como incómoda: ¿Cuánto daño somos capaces de infligir cuando sentimos que alguien nos ha herido? Así que aquello que comenzó como un drama familiar termina convirtiéndose en una reflexión sobre nosotros mismos. Sobre nuestras relaciones. Sobre nuestra capacidad para perdonar. Sobre aquello que estamos dispuestos a perder por tener razón. Y sobre una pregunta que sobrevuela toda la canción: ¿vale realmente la pena ganar una guerra si para hacerlo tenemos que perder a las personas que queremos?

Esta canción propone detenerse antes de que sea demasiado tarde. Por eso el mensaje final no es de enfrentamiento, sino de unidad. Porque algunas guerras no necesitan un ganador. Necesitan un final. El deseo de que, alguna vez, aprendamos a dejar de disparar contra quienes tenemos enfrente. Y, sobre todo, el deseo de que antes de que la sangre vuelva a correr —aunque sea de manera metafórica— alguien decida bajar las armas.

GIDP. Muchas veces la justicia busca castigo, pero tu canción parece buscar reconciliación. ¿Es ‘No más Guerras’ un llamado al perdón incondicional o exige un proceso de reparación previo?
Todo conlleva un proceso de preparación, hay daños que son irreversibles y hay que aprender a sobrellevarlos con el tiempo, pero creo fielmente en que el perdón y la medida del perdón dependen de la grandeza de cada persona. Hay quienes están dispuestos a perdonar más, otros perdonan menos y otros no practican el perdón. La medida depende de cada uno sabiendo que el perdón es lo que nos libera de ese peso enorme aunque luego llevamos las cicatrices de los daños a pesar de los años.

GIDP. Sos cristiano, predicador y has desarrollado buena parte de tu vida dentro del ámbito de la fe. ¿Por qué consideras importante manifestar a través de este tema que también existen conflictos, heridas y desencuentros dentro de las familias y las comunidades cristianas?

Porque considero que estamos siendo un poco hipócritas, nos han enseñado que los trapitos sucios se lavan en casa, que es mejor callar porque si no nos van a juzgar, nos enseñaron que hay que guardar la imagen y aprendimos a esconder la vulnerabilidad, a hacerle creer a la gente que somos superpoderosos cuando la realidad es todo lo contrario. Sufrimos, hacemos daño, tenemos defectos, debilidades, egos y a veces es sorprendente lo traicioneros que podemos llegar a ser cuando se trata de ganar una batalla que nos interesa. Por todo esto creo que hay que contar más historias de vulnerabilidad, más historias que parezcan humanas y más cercanas a lo que somos y alejarnos del cuento mágico donde todo parece perfecto mostrando una imagen que no nos representa como hijos de Dios.

“Hay guerras que no aparecen en los mapas. no tienen fronteras, ejércitos ni campos de batalla y, sin embargo, pueden dejar heridas mucho más profundas que cualquier otro enfrentamiento. Son las guerras que ocurren dentro de una familia, entre amigos, en una pareja o entre personas que alguna vez se quisieron profundamente».

GIDP. Después de tantos años viviendo en España, ¿Qué elementos de la cultura musical argentina siguen presentes en tu manera de componer y cuáles incorporaste de la escena española?

El Rock argentino siempre está presente de alguna forma porque lo incorporé desde muy chico y aprendí a componer de esa forma, aún hoy siguen siendo influencia para mí bandas y grupos argentinos que dejan huella en el aspecto musical. El Rock español es similar aunque considero que el nuestro es mucho más enriquecido y variado, pero he sabido incorporar elementos que fusionan ambos estilos por ejemplo en las guitarras, en la forma de interpretar y sobre todo en el lenguaje, lo hago un poco más internacional para no sonar tan argentino.

GIDP. Actualmente estás incursionando en el circuito secular español, con presencia en radios y festivales. ¿Cómo estás viviendo esta nueva experiencia? ¿Tratas de mostrar tu fe de manera subliminal o directa?

Sí, poco a poco estoy entrando en algunos medios de España, sin prisa y sin desesperarse por eso, pero he tenido la oportunidad de tocar en varios festivales y sonar en algunas radios. Para mí la música es arte y comparto mis canciones porque es lo que siento expresar. Puedes identificarte o no pero cuando alguien conecta con una canción y la hace suya tienes la oportunidad de transmitir eso valioso que Dios deposito en nuestras manos. Soy de compartir cara a cara, cuando la gente me conoce, no necesito ser evangélico en mis canciones para poder hablar del amor de Dios, puedo hacerlo de otras mil maneras.

GIDP. Al presentarte en espacios seculares, ¿Cómo equilibras tu identidad cristiana con una propuesta musical que pueda llegar también a personas que no forman parte de una iglesia?

Soy genuino, soy quién soy. Hablo de lo que siento como persona y tengo ganas de contar. Desde la época de Jehuel, con nuestra estética controversial que luego todos acabaron aceptando y algunos imitando, de esa misma manera soy hoy, no intento fingir ni disfrazarme. Quiero escribir canciones que hablen de la vida, de los errores, del pasado, de alguien a quien hemos amado, de alguien a quien perdimos, de sentimientos y fracasos, ¿por qué no? Por qué no expresar lo que todos sentimos aunque llevemos una biblia debajo del brazo.  

GIDP. Si tuvieras que definir en pocas palabras quién es FERREYRA: ¿Qué dirías?

Un Soñador con objetivos claros, que lucha día a día por compartir lo que tengo para decir. Músico y compositor con alma de barrio y corazón sencillo.

GIDP. ¿Qué proyectos tienes por delante? ¿Habrá nuevos sencillos, presentaciones, festivales, una gira o un nuevo álbum después de “Sin Palabras”?

Siempre hay cosas nuevas. Estoy trabajando en un disco que contendrá canciones reversionadas de Jehuel, como por ejemplo “Superstar”, “Hasta Las Manos”, “Loco”, “Ella” y también incorporar algunas canciones inéditas mías que escribí para este álbum. Paralelamente sigo publicando singles porque tengo mucho material en carpeta.

Así que se vienen más cosas, hay una gira pendiente en Colombia, sigo haciendo rutas por España y me gustaría mucho poder hacer pronto una gira en Argentina.

“La mejor forma de comunicar el amor de Jesús es demostrándolo con hechos, creo que ya estamos sobrepasados de palabras y mensajes muy bonitos, hace falta más acción, salir más a las calles, ser esa mano amiga para el que necesita, prestar un oído al necesitado y darle pan al que no tiene».

GIDP. En un mundo donde parece que estamos cada vez más lejos unos de otros, donde hay egoísmos, indiferencia y una profunda necesidad de ser escuchados y comprendidos. ¿Cómo podrías comunicar el amor de Jesús y llegar al corazón de las personas? ¿Crees que puedes aportar esperanza en medio de esta crisis mundial? ¿Cómo lo harías a través de esta nota?La mejor forma de comunicar el amor de Jesús es demostrándolo con hechos, creo que ya estamos sobrepasados de palabras y mensajes muy bonitos, hace falta más acción, salir más a las calles, ser esa mano amiga para el que necesita, prestar un oído al necesitado y darle pan al que no tiene. Eso habla mucho más de Jesús que todo lo que podamos decir en palabras o en canciones.

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Graciela Inés Di Paula

Locutora y actriz de voces egresada del Instituto Superior de Enseñanza en Radiodifusión (ISER) en 1985, se especializó en oratoria con Cursos de Técnicas de la voz en el Teatro Nacional Cervantes.

Años después, dedicada al doblaje y acting publicitario, se perfeccionó en la Asociación Argentina de Actores con Dora Guzmán y Ema Ledo (Civiza), realizó Seminarios Intensivos de Doblaje con Dany de Álzaga en Palmera Records; Curso Intensivo de Neutro en Dibujos Animados con Cecilia Gispert y Seminarios de práctica en Ibero que le permitieron llegar a Disney, donde quedó seleccionada como actriz del staff. Luego de conducir durante el 2005 el programa de contenido musical “La Fusa, una nota para pensar” y “La Pisada TV” se abocó a la redacción, entrevista y corrección del periódico El Sello, uno de los tantos productos que contiene el Multimedios La Pisada Producciones que dirige su esposo Carlos Guilermo Teso, tarea que hasta la fecha llevan a cabo desde hace 17 años con pasión y gozo.

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