Noticias. 24 de septeiembre de 2026. | El presidente de Argentina, Javier Milei, lanzó una severa acusación contra Naciones Unidas durante su discurso ante la 81.ª Asamblea General en Nueva York. El mandatario cuestionó la capacidad del organismo para defender los derechos humanos y afirmó que ha permanecido en silencio frente al terrorismo islamista y lo que describió como «genocidios de cristianos» en África.
Uno de los momentos más contundentes de su intervención llegó cuando acusó a quienes deberían proteger la seguridad colectiva de haber permitido el avance de la violencia y el terrorismo internacional. Milei sostuvo que la ONU votó repetidamente contra Israel mientras, según sus palabras, «hacían silencio frente al terrorismo islámico y ante genocidios de cristianos en el África».
La denuncia formó parte de una crítica mucho más amplia al funcionamiento de Naciones Unidas. Milei afirmó que el organismo se alejó de los principios con los que fue creado y llegó a calificarlo de una organización «inútil», dominada —según su propia descripción— por una burocracia incapaz de hacer cumplir las normas que proclama.
El problema de la violencia religiosa en África al que hizo referencia tiene una base documentada, aunque el panorama es complejo. La Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) señala que organizaciones como Estado Islámico en África Occidental, Boko Haram y otros grupos extremistas continúan ejecutando asesinatos, secuestros y ataques contra comunidades religiosas en Nigeria. Iglesias, misiones y creyentes han estado entre sus objetivos.
Sin embargo, los informes también muestran que estos grupos no atacan exclusivamente a cristianos. En Nigeria y otras zonas del Sahel las víctimas incluyen igualmente a musulmanes y miembros de otras comunidades religiosas. Por ello, aunque la persecución y los asesinatos de cristianos están ampliamente documentados, la expresión «genocidios de cristianos» corresponde en este caso a la caracterización realizada por Milei y no debe presentarse automáticamente como una determinación jurídica internacional sobre todo el continente.
Milei vinculó esta situación con lo que considera una aplicación desigual de los principios internacionales. También acusó al sistema multilateral de tolerar dictaduras y gobiernos que violan derechos fundamentales mientras concentra sus condenas en otros Estados. Su discurso reiteró además el alineamiento político de Argentina con Estados Unidos e Israel y su rechazo al terrorismo y al régimen iraní.
Aunque la persecución religiosa fue uno de los señalamientos más sensibles de su mensaje, una parte importante del discurso estuvo dedicada a las Islas Malvinas. Milei reiteró que son una «causa nacional», reclamó nuevamente negociaciones con Reino Unido y cuestionó que resoluciones aprobadas durante décadas no hayan producido, en su opinión, consecuencias concretas. También rechazó las licencias británicas vinculadas al proyecto petrolero Sea Lion.
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El mandatario abordó además la inteligencia artificial, la Agenda 2030, las políticas sanitarias aplicadas durante la pandemia y el rumbo burocrático de organismos internacionales. Sobre inteligencia artificial aseguró que Argentina buscará convertirse en un país competitivo para su desarrollo y defendió una regulación limitada, mientras volvió a presentar la libertad económica como uno de los pilares de su política exterior.
Más allá de la confrontación política entre Milei y Naciones Unidas, la realidad de comunidades cristianas golpeadas por el extremismo permanece como un problema verificable. USCIRF ha advertido de graves restricciones a la libertad religiosa en Nigeria y de una creciente actividad de grupos insurgentes en el Sahel que utilizan argumentos religiosos para justificar ataques contra civiles y comunidades de fe.
Mantengamos visible una realidad que con frecuencia queda fuera de la atención internacional, y sigamos orando por todos aquellos que sufren por creer en Jesucristo.